En la era digital, los ciberataques son cada vez más frecuentes. Los delincuentes utilizan técnicas de ingeniería social y malware para acceder a nuestras cuentas bancarias, redes sociales y dispositivos. Si sospechas que algo no va bien, presta atención a estas señales:
- Aparecen cargos no autorizados o transferencias en tus cuentas bancarias o tarjetas.
- Tus contactos reciben correos electrónicos o mensajes enviados desde tus cuentas sin que los hayas escrito.
- Recibes llamadas o mensajes extraños de desconocidos solicitando datos personales o códigos de verificación.
- Observas dispositivos o sesiones nuevas conectadas a tus cuentas en servicios como Gmail, Netflix o redes sociales.
- Tu navegador muestra redirecciones extrañas, ventanas emergentes inusuales o barras de herramientas que no instalaste.
- El rendimiento del dispositivo se vuelve lento, se calienta o aparecen programas desconocidos en tu ordenador o móvil.
- Recibes solicitudes de autenticación en dos pasos (códigos SMS, emails) que no has solicitado.
- Tus contraseñas dejan de funcionar o se han cambiado sin tu permiso.
- Se bloquea el acceso a tus cuentas o te aparece un mensaje de rescate (ransomware).
- Tu antivirus o firewall muestra alertas repetitivas sobre malware o conexiones sospechosas.
¿Qué hacer si sospechas que has sido hackeado?
- Desconecta el dispositivo de Internet para impedir que el intruso siga accediendo.
- Cambia las contraseñas de todas tus cuentas afectadas desde un dispositivo seguro. Utiliza contraseñas largas y únicas para cada servicio y activa la autenticación multifactor.
- Revisa tu actividad bancaria y contacta con tu entidad financiera para bloquear tarjetas o transferencias fraudulentas.
- Ejecuta un análisis completo con un antivirus actualizado para eliminar software malicioso. Si no es posible, lleva el dispositivo a un profesional.
- Informa a tus contactos sobre el incidente para que ignoren mensajes o enlaces sospechosos que puedan recibir.
- Denuncia el ataque ante las autoridades competentes (como el INCIBE-CERT en España) y conserva evidencias.
Prevenir siempre es mejor que curar: mantén tus sistemas actualizados, utiliza gestores de contraseñas y evita compartir información sensible por correo o mensajes.
